Se encuentra usted aquí

El apoyo a la familia es decisivo para la recuperación parcial o absoluta de un menor con algún déficit o riesgo de padecerlo

 
La Dra. Mª Cristina Sánchez López, Profesora Contratada Doctora Permanente en la Universidad de Murcia y miembro del Grupo de Investigación en Educación, Diversidad y Calidad de la Universidad de Murcia es la directora del “III curso de atención temprana centrada en la familia”, que se va a desarrollar del 10 al 14 de julio en ISEN Centro Universitario. El coordinador es el Catedrático de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación Francisco Alberto García Sánchez.
 
- ¿Qué objetivos persigue el curso?
 
Responder a la demanda profesional y social que hay actualmente por conocer y profundizar en el modelo de Atención Temprana centrada en la familia. Este enfoque de trabajo lleva pocos años implementándose en nuestro país y de hecho este es el primer curso universitario que se imparte sobre él. A pesar de su novedad en España es un enfoque de trabajo que tiene un enorme aval científico, está muy extendido fuera de nuestras fronteras y es la forma de trabajo en Atención Temprana recomendada por las sociedades internacionales de la disciplina como la International Society on Early Intervention (ISEI) o la European Association on Early Childhood Intervention (EURLYAID).
 
Quizá sea bueno aclarar que entendemos por Atención Temprana el conjunto de actuaciones que se desarrollan para atender las necesidades que presenta el niño de 0 a 6 años que tienen un problema en su desarrollo o está en riesgo de padecerlo. En nuestro curso buscamos facilitar que los profesionales y estudiantes interesados tengan la opción de conocer los fundamentos teóricos, las nociones prácticas y las herramientas que se utilizan en unas prácticas de Atención Temprana llevadas a cabo en el entorno del niño y centradas en las necesidades y prioridades de la familia. Unas prácticas que mejoran la evolución del niño a la vez que aumentan la calidad de vida familiar.
 
Los profesionales que desarrollan prácticas centradas en la familia tratan a las familias, como no puede ser de otra forma, con dignidad y respeto; pero además proporcionan a los miembros de la familia la información necesaria para que puedan tomar decisiones y opciones informadas; involucran activamente a los miembros de la familia para obtener apoyos y recursos; y son sensibles y flexibles para responder a las demandas e intereses reales de la familia en su día a día.
 
-¿A qué público va destinado el curso?
 
La verdad es que a un público bastante diverso. Los primeros destinatarios serían los propios profesionales de Atención Temprana que ya estén trabajando en la disciplina y quieran mejorar y reciclar sus prácticas acercándose a este nuevo enfoque centrado en la familia. Por su puesto, también son destinatarios del curso todos los graduados y estudiantes de todas aquellas disciplinas que son necesarias en Atención Temprana, como, Psicología, Pedagogía, Logopedia, Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Trabajo Social, Educación Social. Pero igualmente puede resultar de  interés para todos aquellos profesionales y estudiantes de disciplinas que tienen una papel importante en el desarrollo del menor y que son imprescindibles para que todo el engranaje de la Atención Temprana funcione, como por ejemplo Medicina y especialmente Pediatría, Enfermería, o Grados en Educación, especialmente la ramas de Educación Infantil, Educación Especial o Audición y Lenguaje. 
 
¿Cómo se va a organizar y planificar el curso? / ¿Qué temas van a tratar?
 
Lo primero que vamos a hacer es entender los principios que hay detrás del paradigma de una intervención centrada en la familia, cuando lo que queremos es mejorar las posibilidades de desarrollo cognitivo, comunicativo y motor del niño. La idea de llevar a cabo una Atención Temprana centrada en la familia y volcada en que la intervención se desarrolle en el entorno natural del niño responde a la realidad que la Neurociencia ha descubierto sobre cómo y con quién aprende un niño en sus primeros meses y años de vida. Sesiones aisladas de 45 minutos intensos, por muy bien organizadas que estén y por muy hábil que sea el profesional, no son la mejor manera de hacer que un niño aprenda. El niño de estas edades aprende poco a poco, cuando él interacciona con las personas y con los objetos según su propia intención e iniciativa, con aquello que en cada momento a él le motiva y le suponen un pequeño reto y sobre todo con las personas con las que tiene ese niño tiene vínculos afectivos. Por lo tanto esto es lo que tenemos que aprovechar. 
El niño no necesita que los terapeutas le enseñen a él. Necesita que esos profesionales apliquen todo su conocimiento en conseguir que los adultos que hay en su entorno del menor consigan las competencias necesarias para saber aprovechar las oportunidades de aprendizaje incidental y contextualizado que continuamente se están dando en las actividades cotidianas de su vida en su entorno natural. El paradigma de la Atención Temprana centrada en la familia ha demostrado, en todo el mundo, incluido nuestro país, que los profesionales somos más efectivos en hacer que los adultos desarrollen competencias que en enseñar directamente al niño de estas edades.
Pero además de estos argumentos basados en los últimos descubrimientos de las Neurociencias, de la Psicología evolutiva, de la Pedagogía y de la Psicología del aprendizaje, lo cierto es que este enfoque de trabajo también responde a una cuestión ética y de proyección hacia el futuro. La mayoría de las veces las necesidades de Atención Temprana que presenta el niño y que están asociadas a una discapacidad, no pueden ser “curadas”, sino que en su día se irán transformando en ciertas necesidades educativas especiales. La mayoría de las veces estamos trabajando con niños con discapacidad; algo que no es una enfermedad, sino una condición que les va a acompañar toda su vida. Y a lo largo de toda esa vida, el otro protagonista que siempre va a estar presente con ese niño, es su familia. Por eso también el trabajo en Atención Temprana no puede centrarse en mejorar la evolución del niño, sino en hacer que sus cuidadores principales adquieran las competencias necesarias para poder acompañar el desarrollo del menor ahora y en el futuro. 
Una vez que entendamos estos principios, nos dedicaremos a analizar y profundizar en el manejo de estrategias y herramientas que ayuden al profesional a conseguir estas metas. Porque aquí es donde está otra de las claves del éxito de la Atención Temprana centrada en la familia. En ningún momento queremos que el profesional enseñe a la familia a ser terapeutas del niño. Nada más lejos de lo que buscamos. Hemos de conseguir que los miembros de la familia del niño, en general, y en particular el cuidador principal de ese niño, desarrollen sus propias competencias y adquieran las nuevas que necesiten para ayudar al niño en su desarrollo. Pero integrando siempre esas actuaciones en las actividades habituales y en las rutinas diarias, de manera que termine siendo algo espontáneo y que nunca suponga unos deberes añadidos. Hay que conseguir que los cuidadores principales sean sensibles y reactivos a las demandas y necesidades del niño en cada momento, que sepan aprovechar las oportunidades de aprendizaje que van surgiendo y que sepan plantear al niño, continua y espontáneamente, esos pequeños retos ajustados a sus posibilidades que le va a hacer seguir aprendiendo.
 
 
- Los coordinadores del curso, o docentes, ¿en qué están especializados, o qué cargo ocupan?
 
Todos los profesionales que participan en el curso, tanto coordinadores como ponentes, son profesionales que tienen una relación directa y estrecha con la intervención con niños y familias en el campo de la Atención Temprana. Tenemos varios directores o coordinadores de servicios que están implementando, desde hace ya años y con éxito, una intervención centrada en la familia. Es el caso del Centro de Atención Temprana de L’Alquería en Valencia, los de ASPRONA en Castilla la Mancha, o el de ASTRAPACE en Murcia. Por otro lado, participan en el curso profesionales de atención directa o de la Universidad que actualmente son referentes nacionales en las prácticas centradas en la familia, tanto por sus publicaciones, como por su continua participación en jornadas, seminarios y acciones formativas sobre estas prácticas, y por su implicación y participación directa en el seguimiento de la transformación que están haciendo cada vez más equipos de Atención Temprana de todo el territorio nacional.
 
- ¿Qué importancia tiene el apoyo y la atención a la familia cuando el niño presenta esos problemas en sus desarrollo?
 
La familia es la que más y mejor conoce al niño, por lo tanto es la primera que aprecia posibles problemas en su desarrollo. Pero por encima de eso, la familia es la que más puede ayudar al niño, ya que es su entorno natural, es donde el niño está más motivado para hacer cosas y donde continuamente están ocurriendo situaciones espontáneas de aprendizaje realmente contextualizado y nada artificial. Si ayudamos a los padres a entenderlo y a mejorar su competencia de ese entorno para ayudar al desarrollo de niño, disparamos las oportunidades de aprendizaje de ese niño, la calidad de esas oportunidades y es somos mucho más efectivos para mejorar su evolución. 
Por eso el apoyo a la familia es decisivo para la recuperación parcial o absoluta de un menor con algún déficit o riesgo de padecerlo. Como ya hemos dicho, los niños, especialmente los más pequeños, no aprenden en lecciones intensivas como podemos hacer los adultos. Ellos aprenden continuamente, pero poco a poco; con todo lo que les pasa en sus actividades diarias. Y especialmente aprenden cuando les interesa y cuando sale de ellos la “intención”, bien sea de conseguir algo, de comunicarse, de desplazarse, etc. Más aún si están con las personas que más quieren y que más les motivan, que son siempre sus padres, hermanos y demás familiares.
 
¿Qué tipo de apoyo deben recibir las familias que tienen niños con necesidades de Atención Temprana?
 
Pues ha de ser un apoyo directo, individualizado, flexible y ajustado a los intereses y preocupaciones reales de la familia. Es un apoyo que no puede hacerse desde un despacho o desde una sala de tratamiento. Hay que estar con la familia y acompañarla allí donde tiene el problema o la necesidad de apoyo, para poder entender bien la situación, sus desencadenantes y sus consecuencias. Solo así podemos ayudar realmente a la familia a encontrar soluciones, apoyos, recursos y formas de mejorar esa situación real que les preocupa y favorecer con ello el desarrollo del niño y, a la vez, la calidad de vida familiar. 
Por eso es tan importante que el profesional visite el entorno natural. Debemos evitar dar orientaciones en vacío, sin conocer la realidad del entorno donde se producen los problemas o donde están las necesidades.
Por otro lado, la intervención o actuación con la familia y los apoyos que puedan facilitárseles han de ser siempre respetuosos con la cultura, ideología y estilo educativo de los padres. No hay una única forma adecuada de educar que debamos imponer a todas las familias. 
 
¿Qué herramientas se deben usar en una atención centrada en la familia?
 
Para empezar, lo fundamental es que seamos conscientes que vamos a trabajar con adultos que queremos que desarrollen determinadas competencias para ayudar al menor. Pero también y por encima de todo, queremos que adquieran confianza en sí mismos y motivación para estar y seguir ahí. Por lo tanto, será clave para el profesional conocer y aplicar estrategias y técnicas de andragogía (que es la ciencia que estudia y analiza como aprende un adulto), coaching personal, motivación, etc. 
Luego, para ayudar a ese adulto a entrar en las dinámicas de interacción con él que necesitamos, para que podamos ayudarles a identificar y verbalizar sus preocupaciones y necesidades en el día a día con el niño, a encontrar los apoyos y recursos que le puedan hacer falta, tenemos diferentes herramientas y estrategias concretas como pueden ser el ecomapa, la entrevista en rutinas, escalas para analizar las capacidades de participación, autonomía y relaciones sociales del niño en su entorno, etc. 
Todo ello como un añadido a las diferentes herramientas normo referenciadas de evaluación y observación del niño que tradicionalmente siempre se han aplicado y seguimos aplicando con normalidad para conocer el nivel de adquisiciones del niño en las diferentes áreas del desarrollo.
 
- ¿Qué tipos de entornos familiares se dan en atención temprana?
 
Obviamente todos los que existen. Las necesidades de Atención Temprana pueden aparecer en niños de familias de cualquier tipo, nivel socioeconómico o cultural. Da igual que sean familias de formato más tradicional y nuclear (padres e hijos) o extendida (que incluya también otros parientes que conviven en familia); que sean monoparentales, homoparentales o ensambladas.
Atendemos niños en familias de todas estas tipologías e incluso de diferentes culturas y credos, así como de muy diferentes niveles socioeconómicos y culturales. Es cierto que esto es un nuevo reto para el profesional que quiere desarrollar unas prácticas centradas en la familia, frente a aquel profesional que realiza una intervención más tradicional desde la seguridad y comodidad de su sala de tratamiento. Ahora el profesional desarrolla su trabajo en el hogar de esas familias a la que visita semanalmente. Y lo que es más importante, ha de trabajar con ellas. Entramos en un contacto mucho más directo con ellas y el profesional se convierte en un asesor importante para esa familia. Por tanto, llega a conocer mucho mejor sus particularidades, sus necesidades y prioridades; pero a la vez tiene que ser especialmente respetuoso con sus idiosincrasias.
 
¿A qué conclusiones se llegaron la pasada edición?
 
Las conclusiones fueron muy satisfactorias. Los asistentes fueron muy positivos en la valoración del curso, que vieron de utilidad y sumamente interesante. No obstante, atendiendo a sus propias apreciaciones y opiniones, en esta edición hemos aumentado un poco el horario y hemos ampliado los contenidos prácticos. Somos especialmente conscientes de que, muchas veces, la propia filosofía del modelo de Atención Temprana centrada en la familia y de sus prácticas relacionales y participativas, solo se entiende verdaderamente cuando reflexionas y ves como en espejo una práctica más tradicional. En ella el profesional se posiciona más como experto, mientras que en la práctica centrada en la familia el profesional es más un colaborador y apoyo de la familia que es la que tiene el protagonismo.
Share