Con el voluntariado de refuerzo escolar los alumnos nos ayudan a crecer como docentes y como personas

Marzo 12, 2018 , en Centro Universitario

María Victoria Montesinos, coordinadora del departamento de voluntariado, junto al profesor de ISEN Pablo Farinós Celdrán y partícipe en dicho voluntariado en tareas de refuerzo escolar con alumnos en riesgo de exclusión social del CEIP Aníbal, Los Mateos-Cartagena.
               - ¿Qué te ha llevado a participar activamente en el voluntariado de ISEN?
Sinceramente, lo que me llevó a participar en el voluntariado fue el propio título “alumnos en Riesgo de Exclusión Social” y la zona donde estaba ubicado el lugar de trabajo.
- ¿Cuáles son las actividades de voluntariado que realizáis los alumnos del centro universitario  y como  las desarrolláis?
La actividad que estamos llevando a cabo, principalmente, es la de ayudar a los alumnos con las tareas y deberes. Pero es inevitable actuar como hermanos mayores de esos niños ya que demandan muchísimo cariño y afecto.Debido a los pocos recursos y al nivel socio-cultural del barrio en el que viven los alumnos, hemos desarrollado diferentes proyectos como “Un juguete una sonrisa”. Este acto se lleva a cabo en navidad, recaudamos dinero durante el año con la venta de pulseras solidarias y compramos un juguete para cada alumno del colegio. Además, los voluntarios nos disfrazamos de reyes magos y les llevamos y repartimos personalmente los regalos.
Otro proyecto que llevamos a cabo es el “encuentro intercultural”. Este surge por los diferentes conflictos que se dan en el barrio entre las diferentes etnias raciales y que se lleva como repercusión al aula. Este proyecto se desarrolla al final del curso y se crean diferentes talleres donde los alumnos participan y reflexionan sobre las similitudes entre las diferentes etnias, sobre todo la etnia gitana y magrebí.
-¿Cuáles son los resultados que estáis notando en los niños a los que ayudáis con refuerzo escolar?
Gracias al voluntariado estamos ayudando a los alumnos del CEIP Aníbal a mejorar en su proceso de enseñanza-aprendizaje. Pero sin duda, los voluntarios nos quedamos con su crecimiento personal. Estos alumnos tienen un potencial y una actitud increíble, sólo necesitan mejorar su autoestima y recibir más afecto. Aunque lo cierto es que nosotros somos los que más aprendemos de estos niños. Aprendemos tanto en nuestra formación permanente como en la vida y son ellos los que nos ayudan a crecer como docentes y como personas.
- ¿Crees que los jóvenes de hoy en día están implicados en programas de ayuda?
- Por supuesto, lo creo y lo sé. Por este voluntariado han pasado más de 800 alumnos en los años que lleva en marcha, y no sólo alumnos de la facultad de Educación, sino que también de la facultad de Medicina, Pedagogía, Psicología, etc. Y ya no solo con este voluntariado, sino con todos los que llevamos a cabo a través del departamento de voluntariado de ISEN. El problema es que estamos tan centrados en nuestro trabajo y desarrollo personal y social con y para la mejora de la Educación y la ayuda altruista y solidaria que ni si quiera nos preocupamos de informar a los medios, ni de publicar nada relacionado con estas implicaciones.
¿Tenéis previstos más proyectos?
Claro. La Educación está en un cambio constante y nosotros como futuros docentes nos formamos para avanzar con ella y cambiar lo que no funciona. Este año creamos el encuentro intercultural, otros años incorporamos un proyecto de lecto-escritura del castellano para las madres de origen marroquí, y este año y de cara al próximo, intentaremos crear un huerto escolar. Ya no sólo en este voluntariado, sino en todos los que hacemos: huertos escolares, laboratorio, colaboramos con Maestros Mundi, ahora estamos creando un acuerdo para crear otro voluntariado que atienda a las personas mayores, pues estas también contribuyen a nuestra formación y educación y son socialmente las más olvidadas.
- ¿Qué le diría a un joven estudiante como tú para que se anime a participar en este tipo de ayuda?
- A todos los estudiantes, sean de la facultad que sean, les diría sin duda que se animasen a probarlo, porque hasta que no lo haces no sabes realmente lo gratificante que es. Es imposible describir con palabras lo que he sentido durante los cuatro años de voluntaria. Son todo aspectos positivos que me han hecho crecer mucho como docente, pero sobre todo como persona. Mi forma de ver el mundo cambió por completo cuando entré al CEIP Aníbal por primera vez y es lo que a día de hoy me sigue dando fuerzas y esperanzas en que otro tipo de educación es posible.
Además, que en ningún otro voluntariado ni trabajo te van a recibir y despedir con una sonrisa, un beso, un abrazo… y es cuando ves a esos niños cuando cambia tu definición de felicidad.

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